Todo arreglado
Esta última noche, mi nena durmió maravillosamente bien. Parece que lo que nos hizo pasar en la noche anterior le valió para esta y así nos dejó dormir plácidamente. Al amanecer como siempre, me recibió en su cunita con una bella sonrisa y además algo extra para que tuviera que cambiarle el paño de inmediato. Luego, ya en mis brazos, hechó una brebe dormidita, hasta que estuvo la leche. Sobre las 11 de la mañana ya estaba comiendo su papa. Si todos comiéramos como ella estaríamos gordos de remate. Pero me alegra que sea así y no de otra forma.
Chao.

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